Un gran saludo a todos mis lectores de Caraota Digital, gracias por sus comentarios en mis redes sociales y hasta en la consulta, sobre estos temas que buscan el crear conciencia de nuestra salud, para cerrar este mes de abril, también lo hacemos con la historia de Arquímedes, quien nos recuerda que el cáncer de pene si existe, y puede ser descubierto a tiempo.
En la habitación de Arquímedes se encontraba la esposa acompañada de su mejor amiga, quienes ansiosas esperaban noticias de la cirugía. Entre ellas conversaban y repetían los últimos eventos acontecidos, cómo la terquedad de aquel hombre, lo había llevado hasta la última…
– ¡Tantas veces que se lo dije, vale!: Arquímedes, no sales de una dolencia o de una infección, tienes que consultar al urólogo para resolver el tema del prepucio. -Pero él, “terco como una mula” insistía en ponerse “pañitos de agua caliente”, usando cremas de alivios momentáneos…. Luego aparece la manchita y se empeña en que era “un honguito”, auto medicándose con cuanta pomada o pastillas le recomendaban los amigos y compañeros del trabajo.
-Cuando se le extendió hasta el glande, me lo comentó asustado, entonces, con un nuevo regaño, lo obligué a buscar atención especializada…Una vez que le hacen el diagnóstico, se negaba a creerlo y quería seguir saltando de médico en médico, ¡es que parece un niño, chica!
La amiga le contestó: – A todos, ante el dolor y la incertidumbre, nos sale el niño que llevamos por dentro, buscando ayuda y consuelo… Fue en ese momento cuando repicó el teléfono de la habitación, era el urólogo, desde el quirófano, para darle la mala noticia de que la lesión había invadido el cuerpo cavernoso del pene y se hacía indispensable la amputación parcial del mismo con reconstrucción, seguida de revisión de los ganglios inguinales, para descartar metástasis.
La mujer demacrada y de rostro desencajado, miro a su amiga con los ojos llenos de lágrimas, para decirle casi en susurro: -le van a quitar una parte del miembro y revisar si hay metástasis. Que desgracia amiga….
Unas horas después llegaron los médicos para darles el parte final de la cirugía: – Mi querida señora, lo más importante es conservar la vida de Arquímedes. – Afortunadamente no fue necesaria la amputación total del pene, aunque perdió el glande y parte del cuerpo, quedó un segmento de unos tres centímetros.
-Él podrá seguir orinando en posición de pie y con la erección, aumentará en algo esas dimensiones y conservará parte de la función sexual. Todo lo manejaremos en conjunto con apoyo psiquiátrico y sexológico, aunque su carácter no ayuda, trabajaremos todos en grupo para rescatarlo….
La mala noticia es que algunos ganglios tenían células malignas, obligándonos a ser muy exhaustivos en la disección, por tal razón podemos esperar edemas o inflamación severa del área.
-Arquímedes deberá ser evaluado por el médico oncólogo, quien recomendará el esquema de tratamiento más apropiado al caso, con posible quimioterapia y radioterapia complementarias a la cirugía. Posteriormente debemos hacer seguimiento muy estricto para detectar cualquier aparición futura de siembras a distancia de la enfermedad.
Dos horas más tarde, en una camilla empujada por dos camilleros vestidos de blanco, entró Arquímedes a la habitación, aún estaba algo confundido y adolorido. Cuando vio la cara de su esposa, entendió cuanto había perdido, por omitir sabias recomendaciones, entrar en negación y dejarse mal aconsejar.
Unos días más tarde, aún hospitalizado y convaleciente, fue evaluado por un brillante psiquiatra y sexólogo, especialista en pacientes oncológicos, de apellido Barazarte.
El Dr. con su experiencia y calidad humana, logró la empatía necesaria para iniciar el camino de recuperación en tan dramáticas circunstancias, logrando el compromiso de éste particular paciente en poner, lo mejor de sí, para su recuperación y conservar la vida por encima de todas las cosas ….
Muchas veces la terquedad nos lleva a caminos muy complejos, pero como conclusión puedo decirles, que lo más importante siempre será mantener la vida del paciente. Ojala muchos hombres que leen esta columna entiendan que el “tabú” no ayuda y se debe ir a consulta… como siempre los espero en mis redes sociales @drsotorosa donde siempre les cuento mucho más.
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