¡Cuidado! Deja de creer en «fuentes» y bájale el estrés a WhatsApp

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Apuesto a que recibes al menos un audio desconocido que habla con tono grave, una captura de pantalla sin fecha o la famosa frase: “Me acaba de decir alguien de confianza que viene algo feo” ¿Cómo no volvernos más locos? Lee hasta el final.

No hace falta que la tierra vuelva a moverse para que la pantalla de tu teléfono comience a convulsionar. Cuando la calma física intenta asentarse, se dispara la marea política que todos conocemos y mantiene al país en una tensión constante.

Pasa algo preocupante: escuchas esos audios —sean de réplicas o política— y sientes que todo vuelve a temblar. No estás loco ni te lo estás inventando. Se llama síndrome del suelo movedizo (o mareo post-sismo), una reacción donde el cerebro, atrapado en la hipervigilancia, te hace sentir el piso inestable aunque esté firme.

Pero el problema va más allá; es lo que se remueve por dentro. Como hablamos la semana pasada, esta acumulación de crisis desempolva: el duelo, tristeza y esos viejos miedos que creíamos superados. Si a esa fragilidad emocional le sumas la paranoia que rueda por WhatsApp por cualquier rumor, el combo para tu salud mental es demoledor.

El pánico lo sientes, y se contagia cada vez que tocamos el botón de “Reenviar”. Es hora de aplicar control de calidad a lo que leemos, escuchamos y compartimos.

​La paradoja del audio «pirata» vs. La voz experta

​Resulta insólito cómo funciona la mente: la gente prefiere consumir y viralizar audios «piratas» llenos de teorías conspirativas, pero le da flojera escuchar a un especialista certificado.

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En mi podcast dedico espacios con expertos —Psicólogos, Psiquiatras, Terapeutas— que explican con argumentos lo que pasa. Pero, muchos dicen: «No voy a pasar hora y media escuchando».
Prefieren la inmediatez de una nota de voz anónima que hurgue en sus heridas, dispare la presión y arruine el descanso.

Nos hemos acostumbrado a consumir «fast food» informativo, olvidando que la información barata sale muy cara para la salud. Porque como hemos hablado antes, el estrés sostenido o duelos no trabajados, pueden causar Cáncer y Alzheimer. Y cuando alguien te diga ¿Quién inventó eso… cual es la fuente? En este caso si la puedes decir y reenviar… Efraín Cruz, el de Caraota Digital y Fuera de lugar Venezuela.

​La trampa de la «fuente de confianza»

​El gancho de las noticias falsas siempre es el mismo, ya sea para predecir un temblor o soltar un «tubazo» político: apelar a la cercanía o una autoridad inventada. «El primo de un amigo», «el geólogo que no nombran» o «el contacto en el aeropuerto».

​Aceptémoslo de una vez: nadie puede predecir los sismos, ni los audios anónimos tienen la verdad de lo que pasará en el país. Cuando crees en «fuentes» en medio de un proceso de estrés o incertidumbre, le estás entregando tu paz mental a un irresponsable con un teléfono o micrófono en la mano.

​El filtro de los 10 segundos

​Antes de que la ansiedad gane, te marees pensando que volvió a temblar o te coma la angustia por el entorno político, hazte estas tres preguntas básicas antes de reenviar:

  1. ​¿Tiene nombre, apellido y cargo verificado? Si el mensaje empieza con «Alguien por ahí dijo…» o «Escuchen este audio urgente…» descártalo.
  2. ¿Tiene fecha y hora exacta? Las cadenas sin fecha ruedan por WhatsApp durante años, reviviendo viejas crisis como si estuvieran pasando hoy.
  3. ​¿Busca informar o sembrar pánico? La información útil aporta calma o datos precisos. La desinformación solo angustiarte y pedirte que «lo compartas con todos antes que lo borren» recordando a “Si lo reenvías 100 veces te llegara una bendición en 10 minutos”.

​Manual de etiqueta digital para no enloquecer en el chat

Si quieres mantener algo de cordura y proteger a los tuyos mientras procesan sus propios miedos, pon en práctica estas tres reglas:

  • No seas el altavoz del caos: Si no está confirmado, no lo pases. Guardar silencio es una forma de comunicar responsabilidad por la tranquilidad ajena.
  • Frena la cadena con educación: Cuando alguien mande una información al grupo familiar o de vecinos, no te pongas a pelear.
  • Responde con firmeza y empatía: «No caigamos en rumores. Mantengamos la calma y esperemos».
  • Silencia para sanar: Tienes derecho a proteger tu tranquilidad. Si hay un grupo que solo comparte teorías catastróficas y cadenas, ponlo en silencio. Para procesar el día se necesita mente clara, no hipervigilancia ni insomnio.

​Comunicar también es cuidar

En momentos de incertidumbre, la responsabilidad individual cuenta. Cuidar a los nuestros no solo implica saber reaccionar ante una emergencia; también proteger el equilibrio emocional y espacio de quienes nos rodean.

​La próxima vez que un audio te llene de angustia por el futuro, no lo compartas. Respira, valida lo que sientes, escucha a quien realmente sabe y bájale el estrés a tu teléfono. La tranquilidad empieza por el filtro que le pones a tus propios chats.

​¿Sientes que el ambiente actual y los grupos te tienen en constante ‘modo alerta’? Cuéntame cómo estás gestionando el ruido digital en estos días y sigamos la conversación en mi cuenta de Instagram @elefracruz. ¡Te leo por allá!


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