En las últimas horas han salido escalofriantes detalles sobre la masacre en la que murió el tecladista Jonathan Meléndez, fundador de la banda Camilo Séptimo, su esposa embarazada, hija de tres años y empleada doméstica.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) detuvo como responsable a Diego Sebastián “N”, así como a su acompañante que lo esperaba afuera del edificio.
Diego Sebastián «N» ingresó al edificio a las 5:24 de la tarde, antes de que Meléndez regresara a casa. Ana Paola, esposa del músico, de 35 años y con cuatro meses de embarazo, le abrió la puerta al identificarlo como socio de negocios de su esposo, sin saber que su pareja le debía 300.000 pesos mexicanos, el equivalente a unos 17.786 dólares, lo que habría generado problemas entre ambos.
En ese momento en la casa estaba Ana Paola, su hijo de seis años, su hija de tres y su empleada doméstica, así como un perro golden retriever. Sebastián «N» sometió a la mujer y a la niña, equipado con un arma que según el periodista Carlos Jiménez tenía silenciador. Al escuchar todo el escándalo en la sala el niño de seis años se escondió bajo la cama.
El asesino le pidió a Ana Paola que amordazara al perro para evitar que hiciera ruido y posteriormente maniató a la niña de tres años y a su madre embarazada, para luego dispararles en la cabeza en el baño de la habitación principal. Las autoridades también encontraron el cadáver de la empleada doméstica de 21 años en el cuarto de servicio. De igual forma, mató al golden retriever.

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Cuando el tecladista llegó al departamento, el presunto agresor lo esperaba sentado en la sala. Le exigió que le pagara los 300.000 pesos, según la versión difundida por el comunicado, como parte de la deuda entre ambos.
En ese momento Meléndez notó que algo grave había ocurrido con su familia y llamó a su esposa sin obtener respuesta. Diego Sebastián lo sometió, lo amarró, lo amordazó y le disparó mientras estaba sentado en el sillón antes de salir del lugar aproximadamente a las 7:40 de la noche, según el reporte de la fiscalía.

Gerardo “N”, identificado como acompañante de Diego Sebastián, esperaba afuera del edificio y dejó registrada su licencia de conducir en el acceso al fraccionamiento. Ese documento permitió a la policía de Atizapán iniciar el rastreo que derivó en la detención de ambos.
Cabe destacar que Meléndez ya sospechaba de que algo malo podía ocurrir. Antes del encuentro, el tecladista había alertado a un amigo sobre la reunión con su socio y le pidió avisar a las autoridades si no volvía a comunicarse con él. Ese amigo acudió al domicilio y descubrió el crimen, lo que activó la respuesta policial.

Únicamente sobrevivió el que se quedó en todo momento escondido bajo la cama. La detención de los dos implicados ocurrió en menos de 12 horas tras el crimen.

