El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, alertó sobre un fenómeno de El Niño de «proporciones gigantescas».
De acuerdo con lo reseñado por la BBC, señaló que el mundo entró en una «zona de peligro de fenómenos meteorológicos extremos» a medida que los impactos de El Niño comienzan a sentirse a nivel mundial.
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«El fenómeno de El Niño está cobrando dimensiones gigantescas ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando», afirmó Guterres.
En este sentido, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó los datos más recientes sobre este fenómeno natural, que podría convertirse en el más intenso registrado en más de 70 años y prolongarse al menos hasta febrero de 2027.
El Niño altera los patrones climáticos en todo el planeta, ya que provoca sequías en algunas regiones mientras otras enfrentan tifones e inundaciones más severas, y eleva las temperaturas en distintos puntos del planeta, sumándose al calentamiento global de origen humano.

¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO EN SUDAMÉRICA?
En la costa del Pacífico de Sudamérica, los efectos ya son visibles. Perú resulta particularmente vulnerable por su cercanía con el Pacífico oriental, y junto con Ecuador y partes de Brasil ha experimentado un aumento de las precipitaciones que ha derivado en inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra, sobre todo en zonas urbanas donde el agua tiene menor capacidad de drenaje.
Al respecto, la secretaria general de la OMM, la profesora Celeste Saulo, señaló: «Ya estamos viendo trastornos y devastación a causa de las sequías y las inundaciones, y esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique».
Frente a este escenario, Miguel Aréstegui, responsable de resiliencia climática en Practical Action —organización que ayuda a los países a prepararse para fenómenos meteorológicos extremos—, subrayó la importancia de anticiparse antes que alarmarse.
Su organización ha trabajado en los últimos años junto a sus socios para mejorar el acceso público a los sistemas de alerta temprana, incluyendo el intercambio de información sobre niveles de ríos, riesgos de inundación y previsiones meteorológicas.
A finales del mes pasado, Estados Unidos anunció además el despliegue del buque USNS Comfort en la costa peruana para reforzar la asistencia médica y el equipo técnico cuando El Niño alcance su punto álgido.
Aréstegui afirmó: «Estamos muy preocupados, pero esa preocupación debe traducirse en preparación en lugar de alarma».
No obstante, el especialista advirtió que el fenómeno no ocurre de forma aislada, sino que se agrava por problemas estructurales que requieren mucho más tiempo para resolverse.
Aréstegui explicó que El Niño «no surge de la nada», y que existen vulnerabilidades de fondo como «la vivienda en zonas expuestas, los sistemas de agua y saneamiento precarios y un sistema de salud débil».

