En Sao Paulo, Brasil, un policía militar disparó y abatió a una mujer que portaba un cuchillo y se encontraba en una aparente crisis psiquiátrica. Los hechos ocurrieron el jueves 15 de octubre, en el barrio de Pirituba, en la zona norte de la capital paulista, donde el oficial también fue detenido.
La víctima fue identificada como Camila Pereira da Silva, de 32 años. Era madre de dos niñas pequeñas y murió en el lugar tras recibir el balazo en la región torácica, informó Infobae.
El episodio, registrado por cámaras de seguridad, se suma a otros dos casos recientes en los que agentes de la Policía Militar (PM) efectuaron un total de 69 disparos contra personas con trastornos mentales en apenas una semana.
Las autoridades informaron que el autor del disparo, el soldado André Coelho Maximo da Costa, fue arrestado en flagrancia. Luego lo trasladaron al Departamento de Homicidios y Protección a la Persona.
En el acta policial, el delegado João Pedro Murgolo calificó la reacción del agente como “desproporcionada”. Señaló que no hubo uso progresivo de la fuerza. En una audiencia de custodia celebrada 16 de octubre, la Justicia concedió la libertad provisional al policía.
La defensa del funcionario, a cargo del abogado Mauro Ribas, calificó la detención como “de cuño político y electoralista”. El defensor dijo que Costa cumplió los procedimientos operacionales de la PM desde el inicio del hecho y solo disparó cuando ya no tenía posibilidad de retroceder.
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La nota difundida por la defensa también advirtió que la prisión provocó “extrema conmoción e inestabilidad” entre los efectivos de la fuerza. Los agentes interpretaron la medida como una señal de desamparo por parte del gobierno y de la propia corporación.
LA MUJER ENFRENTABA PROBLEMAS DE SALUD
Según los testimonios recogidos por el medio brasileño G1, la expareja de Camila acudió a los policías y les pidió ayuda. La mujer lo perseguía armada con un cuchillo e intentaba matarlo. Momentos después, Camila llegó al lugar con el arma blanca.
Las imágenes de seguridad muestran a la mujer avanzar hacia los tres agentes mientras sostenía el cuchillo. De acuerdo con el interrogatorio del soldado, los policías le ordenaron en repetidas ocasiones que soltara el arma y dejara de acercarse.
Costa declaró que, durante el retroceso, chocó contra un camión estacionado y que el intenso tránsito vehicular de la calle limitaba su capacidad de alejarse, por lo que consideró que enfrentaba un peligro inminente y efectuó un único disparo.
Una tía de la víctima relató que Camila padecía problemas graves de salud desde hacía cerca de cinco años y aguardaba un trasplante de hígado desde hacía aproximadamente dos.
69 DISPAROS EN SIETE DÍAS
El caso de Camila se inscribe en una serie de episodios que reavivaron el debate sobre el uso de la fuerza policial y la capacitación de los agentes para intervenir en situaciones que involucran a personas con trastornos psiquiátricos.
El 3 de octubre, cinco policías atendieron una emergencia en Vila Dionísia, también en la zona norte. Antonio Nunes Batista, de 40 años y diagnosticado con esquizofrenia según su familia, fue abatido tras recibir 24 disparos.
Según el acta, los agentes intentaron primero utilizar un arma de electrochoque, pero el dispositivo no surtió efecto. Su hermana, Isabel, cuestionó la actuación policial: “Es una falta de preparación de la policía”, declaró al medio brasileño.
Una semana más tarde, el 10 de octubre, efectivos acudieron a una llamada por intento de suicidio en el barrio de Moema, en la zona sur. Gustavo Munis de Santana, de 20 años, quien realizaba tratamiento psiquiátrico por depresión, fue baleado con 45 disparos. Según el parte policial, el hombre extendió el brazo y apuntó un objeto hacia los agentes en un lugar oscuro.
Ayer por la tarde, en el barrio de Parque Sao Domingos (Sao Paulo, Brasil), Camila Pereira da Silva, de 32 años, murió tras recibir un disparo de un policía militar mientras avanzaba hacia los agentes con un cuchillo en la mano tras un episodio psicótico.
Los policías le ordenaron repetidamente que soltara el arma, pero ella siguió acercándose hasta que el soldado André Coelho Maximo da Costa (de la unidad ROCAM) le disparó; la mujer cayó al suelo y falleció en el lugar, dejando dos hijas pequeñas.
El policía fue detenido por homicidio, porque no había una agresión inminente que justificara un disparo letal. La defensa del policía sostiene lo contrario: que se quedó sin opciones de retroceder y que cumplió el protocolo. El caso sigue en investigación. https://t.co/4yF8eKhaAE
— Anxious Vids🔥 (@Anxiousvids) October 16, 2026
