El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) liberó a la médico venezolana Rubeliz Bolívar tras un mes detenida en Texas (EEUU), luego de que un juez ordenara su salida bajo fianza.
Durante una entrevista concedida a Telemundo, su esposo, Milenko Farias, relató que la niña de la pareja no dejaba de preguntar cuándo volvería su madre, y el enterarse, celebró la noticia con entusiasmo al saber que regresaría a su casa en California.
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Farias explicó que ahora el proceso continúa. Indicó que los abogados de Bolívar deberán apelar y disputar la acusación de que la doctora violó los términos de su visa, señalamiento que derivó en su detención.
Asimismo, aseguró, que el apoyo de amigos, colegas y la comunidad ha sido constante y determinante para sostener a la familia durante este mes.
«Sus compañeros preguntan mucho por ella. Todo el mundo está muy pendiente de ella. Es a diario», indicó.
Además, comentó que ha sido un período difícil. «Me he mantenido fuerte, como un pilar, para mi familia», sostuvo.
Y reiteró: «Ella ha conseguido la libertad gracias al apoyo de todos ustedes. Siempre me sostuvieron y eso me mantuvo en pie para seguir hablando y luchando para que ella pudiera conseguir lo que alcanzó ahora».

SOBRE SU CASO
Bolívar fue arrestada el pasado 11 de abril por agentes de la Patrulla Fronteriza antes de pasar por el control de seguridad del aeropuerto, pese a presentar una licencia de conducir con certificación Real ID y un permiso de trabajo válido hasta 2030.
Según relató Faria, la doctora explicó que estaba en trámite de ajuste de estatus y viajaba para precisamente para asistir a dicha entrevista de asilo, pero los agentes insistieron en que debía demostrar residencia legal permanente.
Minutos después, terminó detenida junto con su hija de cinco años, ciudadana estadounidense. La menor permaneció bajo custodia casi 19 horas, antes de ser entregada a su abuelo.
El caso de Bolívar ocurre en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Bolívar, quien llegó a Estados Unidos en 2016 con visa de turista, había sido incluida en la solicitud de asilo presentada por su esposo antes de que expirara su estadía.
Ambos también gestionan una petición de residencia permanente basada en empleo calificado, respaldada por la empresa tecnológica donde trabaja Faria.
Además, la pareja fue beneficiaria del Estatus de Protección Temporal (TPS). Un programa que protegía a cientos de miles de venezolanos de la deportación hasta que la administración Trump decidió ponerle fin. Una decisión que actualmente enfrenta impugnaciones judiciales.
Desde junio de 2025, Bolívar ejercía como médico residente en un hospital de McAllen. Se trata de una zona designada por el gobierno federal como de escasez crítica de personal sanitario.
Su esposo destacó que siempre han cumplido con los requisitos legales y su trayectoria profesional refleja un compromiso con la comunidad.
La detención, afirmó, no solo interrumpió su proceso migratorio, sino que también dejó en suspenso su labor en un área donde la falta de médicos es un problema persistente.
«Ella siempre estuvo enfocada en la comunidad, y cuando la aceptan, fue una alegría inmensa», comentó Faria, de 36 años.

