Un padre venezolano identificado como Alexander Regnault y su hija Alexandra, de cuatro años, fueron detenidos el pasado 29 de mayo en Nueva York cuando se dirigían a la escuela y, pese a las súplicas, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) acabó por deportarlos a Venezuela, dejando a su suerte a Alba, pareja del hombre, y a la hija menor de ambos.
Alexander y su esposa revisaban minuciosamente el exterior de su puerta cada mañana para detectar cualquier movimiento del ICE. Ellos protegían así la rutina de su hija de cuatro años, quien cumplirá cinco en julio y cursaba su primer año de preescolar en Estados Unidos.
No obstante, los agentes de inmigración interceptaron a Alexander y a la pequeña Alexandra justo en las afueras de su vivienda. El padre ya se encontraba dentro del automóvil junto a la menor con la firme intención de trasladarla hacia su escuela.
LO QUE DIJO EL ICE SOBRE EL «OPERATIVO»
Un portavoz de la agencia federal confirmó a CNN que ejecutaron un “operativo dirigido” durante la mañana del viernes 29 de mayo. «La familia ingresó ilegalmente a Estados Unidos cerca de Eagle Pass, Texas, en 2023. Recibieron el debido proceso completo y un juez de inmigración ordenó su expulsión de EEUU el 28 de junio de 2024», detalló la institucióN.
Aproximadamente cinco camionetas oficiales rodearon por completo el vehículo donde Alexander Regnault permanecía junto a su hija en el momento del arresto. El despliegue de las autoridades bloqueó cualquier posibilidad de movimiento del automóvil familiar de forma inmediata.
«Me cerraron el paso adelante y atrás. A mí me agarraron esposado, me iban a llevar solo. Entonces yo de los mismos nervios lo que hice fue decirle que me dieran a mi niña porque no me la iban a dejar sola en el carro y me la trajeron», relató el afectado a CNN.
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Los oficiales de la división de control migratorio demostraron un conocimiento absoluto sobre la vida del ciudadano venezolano. Los efectivos manejaban datos exactos sobre la ubicación de su hogar, el modelo de su automóvil, su identidad completa y los nombres de sus parientes.
Un oficial golpeó el vidrio del carro, mostró su identificación formal y consultó directamente si ellos eran Alexander y Alexandra Regnault. El padre ratificó la información y los agentes le colocaron las esposas de inmediato, para luego interrogarlo sobre el paradero de su esposa.
La madre permanecía dentro de la casa con la hija menor del matrimonio, pero Alexander mintió y aseguró que ella estaba en otro sector. El hombre inventó la coartada para evitar la detención de su pareja y por el profundo pánico a sufrir una inminente separación del núcleo familiar.
LA HIJA SUFRIÓ ATAQUE DE NERVIOS
El arresto provocó un estado de profunda alteración nerviosa en la menor al presenciar cómo los oficiales inmovilizaban los brazos de su progenitor. La niña mantenía su mente en el horario escolar y en el temor de perder sus clases del día.
«Ella me decía: ‘Papá, ya me quiero ir, vamos a llegar tarde a la escuela’. Ella me decía eso a cada momento: ‘Papá, ya me quiero ir, ya no quiero estar aquí’», recordó el padre.
El ciudadano venezolano sabía que lo iban a deportar, dijo, por lo suplicó a las autoridades que permitieran la permanencia de la niña en territorio estadounidense. Su objetivo principal era que la pequeña cumpliera sus metas y terminara al menos su primer año de formación académica.
Sin embargo, los oficiales rechazaron la petición del padre de manera tajante en el mismo lugar de la detención. «Lamentándolo mucho, (los agentes me dijeron) ‘no podemos hacer nada, lo sentimos, ya es una decisión tomada, ‘tú y tu hija serán deportados hoy mismo’», confesó Alexander.
PROCESO DE EXPULSIÓN DE ALEXANDER REGNAULT
El proceso de expulsión avanzó con extrema rapidez tras el arresto inicial en la mañana del viernes 29 de mayo. Los custodios trasladaron a los retenidos al centro de detención de Malta y, durante la tarde, los movilizaron a un hotel de Times Square en Manhattan.
Ambos pasaron la noche en Nueva York y el sábado abordaron dos vuelos comerciales distintos, primero hacia Dallas y posteriormente a El Paso, Texas. En esa localidad fronteriza durmieron en otro hotel hasta la noche del domingo, cuando abordaron el avión definitivo. El trayecto aéreo incluyó una escala previa en Miami, Florida, antes de aterrizar en Venezuela.
Alba, la madre de la menor, lamentó profundamente la pérdida de la oportunidad que tenía su hija de asistir al acto oficial de fin de curso. El procedimiento truncó los planes de la pequeña de celebrar el cierre de su primera etapa de estudios.
«(Alexandra es) una niña que no entiende aún lo que estaba pasando en ese momento, una niña que estaba emocionada por ir a su escuela con sus amigos. Tenía su pequeña graduación este 23 de junio y con todo esto le quitaron la oportunidad de estar y compartir ese día», declaró Alba mediante un texto que difundió Jahaira Roldan, integrante de la coalición de inmigración de Nueva York.

