La actriz Jennifer Lawrence volvió a romper el tabú de la «maternidad perfecta» al hablar con total honestidad sobre lo que le pasa al cuerpo después de dar a luz.
Fiel a su estilo directo y divertido, la estrella de «Los juegos del hambre» confesó en el podcast Call Her Daddy que los embarazos dejan secuelas reales de las que nadie habla.
Su frase más viral y explícita fue: «Tu vagina vuelve a la normalidad; tu agujero, no», refiriéndose sin rodeos a problemas comunes del posparto como las hemorroides o el debilitamiento del suelo pélvico.
Jennifer Lawrence reveals the brutal physical realities of motherhood women are completely unprepared for
«You know, your vagina will bounce back. Your butthole won’t»
«I wanted it so badly that I kind of like waited for him to be like, ‘Okay, it is now an acceptable time for you to ask me for a child'»
«You’re unprepared for all of it. Yeah. All of it»
«everybody’s like, ‘Your instincts, your instincts.’ You have no idea what you’re doing»
Crying: «women being like, ‘You’ll be able to hear the difference with the cries.’ And then I’m like, ‘I can’t hear the difference with the cries. Like, I’m such a bad mom'»
«I will tell you. Once I can get into a heated place, I’ll show you» https://t.co/DyDXwpLYAr
— TsureX (@TsureX1) October 29, 2026
Además de esto, la actriz compartió otros detalles íntimos sobre su experiencia. En una entrevista con la revista The Cut, confirmó que se hizo un levantamiento de senos después de su segundo bebé.
De igual forma, explicó que esta vez «nada volvió a su sitio» y que su motivación fue simple: «Quiero ser una mamá sexy«.

JENNIFER LAWRENCE Y LA DEPRESIÓN POSPARTO
Describió esta etapa como un proceso «extremadamente aislante», donde la desconexión con el mundo exterior y con ella misma fue tan intensa que llegó a sentirse como un «alienígena».
Lejos de la felicidad plena que se suele vender en redes sociales, Jennifer admitió que la invadió un miedo paralizante que la llevó a cuestionarse constantemente si realmente sería una buena madre.
«Recuerdo que cuando tuve una depresión posparto fuerte con mi segundo, entré al ascensor y una de las mamás me preguntó si estaba bien. Y no lo estaba. Le dije: ‘Estoy muy asustada. Cada día tengo mucha ansiedad. Siento que me persigue un tigre’», relató en el podcast.
Incluso, mencionó que «nunca me he ido a dormir pensando: ‘Dios mío, soy una buena madre’. Y sé que lo soy. Pero es difícil darte una palmada en la espalda, porque este trabajo es muy importante y amas tanto a tus hijos».
Al visibilizar estos sentimientos de culpa, soledad y vulnerabilidad, su testimonio se convirtió en un abrazo para miles de mujeres que atraviesan en silencio el lado más oscuro y real del posparto.
