Sin ascensor, las rodillas y escaleras…

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A mis estimados lectores, les envío un fraternal abrazo… Luego de la tragedia que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, nuestra vida cambió de muchas maneras. Una de ellas, la restricción en el uso de los ascensores en muchos edificios, por motivos de seguridad. Esto que comenzó como una medida temporal, ya se ha convertido en parte de esta nueva rutina, como es: subir y bajar escaleras, varias veces al día.

Las rodillas (en especial, las de las personas de la tercera edad), están pasando factura y los vecinos pagando un precio muy alto. Podríamos decir que, muchos adultos mayores se encuentran prácticamente confinados en sus apartamentos, limitando sus salidas por temor al dolor y en ocasiones, para evitar el esfuerzo que dicha actividad requiere, lo que afecta su independencia y su salud emocional.

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Como traumatólogo, estas últimas semanas han aumentado los motivos de consulta relacionados al dolor en las rodillas. Ese dolor o molestia que antes era ocasional, ahora se ha vuelto constante y cada vez más limitante. Por lo tanto, les comparto estas recomendaciones que pueden aplicar en la actualidad, y son las siguientes:

  • Solicitar consulta domiciliaria: Si subir o bajar las escaleras representa una limitación, soliciten una evaluación médica en casa. En esta nueva realidad post-terremotos, las consultas domiciliarias cobran especial relevancia para personas de la tercera edad o con discapacidad. Así evitan riesgos innecesarios y permite que el médico y los profesionales de la salud, evalúen su entorno real.
  • Usar la Telemedicina para un primer abordaje: A través de esta herramienta tecnológica, podemos orientar a los pacientes y sus familiares, lo que permite recibir indicaciones, pautas de ejercicios y algunos tratamientos farmacológicos, evitando así la automedicación que tantas complicaciones genera.
  • Consultas presenciales cuando sea necesario: Para casos de dolor moderado a severo, quizás debamos hacer otro tipo de tratamientos como las infiltraciones (inyecciones locales), ayudando a aliviar dichos síntomas y mejorando la calidad de vida, por un tiempo un poco más prolongado.
  • Fisioterapia domiciliaria: Es importante complementar el tratamiento médico con fisioterapia en casa, invirtiendo a largo plazo en su salud y la de su familia.

El paciente aprende ejercicios adaptados al espacio disponible, algunas técnicas de fortalecimiento muscular y entrenamiento para subir y bajar escaleras. Esto va a ayudar a reducir el riesgo de caídas y limitar la progresión del dolor.

Nuestras rodillas son articulaciones extraordinarias, pero cuando las sometemos a un esfuerzo repetido y a una nueva rutina, pueden inflamarse o aumentar los síntomas que ya venían padeciendo. No es justo “aguantar” dolor y debemos actuar para disminuir esos síntomas.

Si usted o un familiar está sufriendo por este motivo, no lo deje pasar. Una atención oportuna puede devolverle movilidad y su autonomía. No esperes a que el dolor sea incapacitante.

Esta realidad post-terremoto nos enseña que, mientras esperamos el retorno seguro de los ascensores, debemos ser proactivos en el cuidado de nuestra salud y de nuestros familiares.

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¡Te amo VENEZUELA… Seguimos adelante!


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