La noche del 24 de marzo de 1991, el Los Angeles Memorial Sports Arena fue escenario de uno de esos momentos que, con el tiempo, adquieren un brillo casi mítico. Fue cuando el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el recién fallecido actor Chuck Norris se encontraron cara a cara por primera vez.
De acuerdo con medios estadounidenses, todo se dio en el WrestleMania VII, que reunió a una constelación de celebridades en primera fila, desde Macaulay Culkin hasta Lou Ferrigno.
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Entre ellos, separados apenas por unos asientos, coincidieron dos figuras que encarnaban versiones muy distintas —pero igualmente influyentes— del imaginario estadounidense: Chuck Norris y Donald Trump.
Ambos asistían como fanáticos, sin saber que aquella breve interacción –con apretón de mano incluido– sería recordada décadas después.
Trump, ya entonces un magnate inmobiliario de renombre nacional, era un rostro habitual en los grandes eventos de la WWE.
Su presencia en WrestleMania no sorprendía a nadie, ya que había asistido a ediciones anteriores y con el tiempo se convertiría en uno de los invitados recurrentes más reconocibles fuera del ring.
Norris, por su parte, vivía un momento de enorme popularidad gracias a su imagen de héroe invencible en el cine de acción.
Aunque su vínculo con la lucha libre se profundizaría en 1994, cuando fue árbitro especial en Survivor Series, esa noche era simplemente un espectador más.
Durante la transmisión, el legendario presentador Gene Okerlund se acercó a ambos para una breve entrevista. Fue un instante televisivo fugaz, pero suficiente para que Norris elogiara la disciplina de los luchadores y revelara un detalle inesperado, su admiración por Antonino “Argentino” Rocca, uno de los grandes íconos de la lucha libre clásica.
«Son grandes atletas, no hay duda de ello», dijo el actor, recordando a figuras que marcaron su infancia. Ese comentario, espontáneo y sincero, quedó grabado en la memoria de los fanáticos.
VIRAL DÉCADAS DESPUÉS
La escena volvió a circular en redes tras la muerte de Norris, ocurrida el 19 de marzo a los 86 años en Hawái.
Los homenajes destacaron no solo su carrera cinematográfica y su legado en las artes marciales, sino también su faceta más íntima. La de un hombre profundamente familiar, descrito por sus seres queridos como «el corazón de nuestra familia».
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Pero la relación entre Norris y Trump no se limitó a aquel saludo en 1991. Años después, el actor se convirtió en una figura influyente dentro del conservadurismo estadounidense.
Aunque no siempre emitió apoyos formales, escribió columnas elogiando la gestión del entonces candidato y luego presidente, y respaldó a distintos aspirantes republicanos en las primarias de 2016.
Su giro político había comenzado mucho antes: él mismo contó que en su juventud fue demócrata, pero que abandonó el partido cuando, según su visión, se alejó de los valores tradicionales que él consideraba fundamentales.
«Desafortunadamente, los demócratas fuero demasiado a la izquierda y los republicanos se movieron a esa posición que eran los demócratas hace 40 años», dijo en una entrevista de principios de los 2000, en la que añadió que el partido azul «perdió la realidad de lo que Estados Unidos representaba».
Ese cambio ideológico generó controversia, especialmente por su férrea defensa del derecho a portar armas y activa participación en campañas de la Asociación Nacional del Rifle.
De hecho, en 2012 protagonizó la iniciativa «Trigger the Vote», destinada a movilizar a votantes jóvenes en defensa de la Segunda Enmienda.
En uno de los anuncios, Norris resumió su postura con una frase. «Puedo usar mi patada circular, pero prefiero que un delincuente mire por el cañón de mi pistola».
Así, el hombre que alguna vez fue símbolo de fuerza cinematográfica terminó convertido también en un referente político para millones de conservadores. Cerrando así un círculo que comenzó, curiosamente, aquella noche en WrestleMania junto a Trump.
Como era de esperarse Trump lamentó este viernes la muerte de Norris, un seguidor del republicano al que recordó como «un tipo duro».
«Chuck Norris era un gran tipo. Un tipo duro y un gran seguidor mío. No quisieras pelear con él», declaró Trump al enterarse por la prensa, en los jardines de la Casa Blanca, del fallecimiento del actor.

