¡Hola, felicidades Venezuela! Es muy gratificante un día como hoy, luego del gran triunfo de nuestros compatriotas poder brindarles información profesional, a través de: IMPULSO SALUDABLE.
Si aún no has podido leer la columna anterior, los invito a que visiten mis redes sociales y las de Caraota Digital, donde les explico una de las complicaciones que se pueden presentar luego de una FRACTURA DE CADERA, como son las ESCARAS. Ahora, pasemos al tema que les traigo el día de hoy…
El pasado 10 de marzo y como todos los años, es un día de júbilo en el gremio médico, ya que se celebra el DÍA DEL MÉDICO VENEZOLANO, en conmemoración al natalicio del insigne, Dr. José María Vargas, Médico Venezolano, Rector de la Universidad de Caracas, actual Universidad Central de Venezuela y primer presidente civil de Venezuela, por lo cual nos sentimos muy orgullosos.
Como médicos, uno de los desafíos a los que nos enfrentamos diariamente, es a desarrollar, cultivar y mantener una relación médico-paciente sólida y saludable. Según la historia, Hipócrates es considerado el padre de la medicina, ya que fue el primero que comenzó a transformar la práctica médica, al separarla de la superstición y la magia, tomando en cuenta la observación clínica y el estudio racional de los síntomas.
En la era de Hipócrates (siglo V a.C.), la relación médico-paciente tenía una connotación “paternalista”, donde el médico asumía un rol de “padre” y era quien decidía lo que era mejor para el “hijo” (paciente). En la actualidad, esa relación médico-paciente ha evolucionado, pero en contextos y sociedades como la venezolana y latinoamericana, la tecnología puede brindar puentes y modernidad, pero choca con la realidad del día a día, con limitaciones al acceso a internet, infraestructura y recursos.
Cuando hablamos de salud digital, nos referimos al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, en función de la medicina y las profesiones de la salud, que nos ayuden a abordar y gestionar el binomio salud-enfermedad, la prevención de riesgos a la salud y promoción del bienestar integral de las personas. Su objetivo es mejorar la eficiencia, los diagnósticos centrados en el paciente, permitiendo un esmero personalizado, seguro y conectado entre el médico y su paciente.
La salud digital abarca desde el uso de dispositivos móviles (celulares, “Tablet”, etc.), historias clínicas electrónicas, telesalud, telemedicina, inteligencia artificial, Big Data, dispositivos “inteligentes” que permiten monitorear signos vitales, parámetros de laboratorio y compartirlo con su médico en tiempo real, ayudando a optimizar tiempo y recursos sanitarios.
Sin embargo, como médico traumatólogo he sido testigo como estos avances tecnológicos generan miedos e incertidumbre, tanto en los pacientes, como en los colegas. Hay pacientes que se preguntan: ¿el doctor no me va a tocar mi rodilla o mi espalda? ¿Quién más tendrá acceso a mis exámenes de laboratorios o rayos x?
En relación a los profesionales de la salud, los temores y desafíos que se presentan se deben a la “perdida” del contacto humano, los riesgos que pueden presentarse desde el punto de vista legal, las limitaciones técnicas al momento del diagnóstico y la sobreexposición en redes sociales, donde el paciente solicita atención a cualquier hora, en busca de respuestas inmediatas.
La pandemia por la COVID-19, marcó un antes y un después en lo que respecta a la salud digital en el mundo. Durante este periodo, los sistemas de salud tuvieron que replantearse y adaptarse a esa nueva realidad y brindar atención médica a la población de manera remota, lo que llevó a acelerar los procesos en la adquisición y capacitación de esta tecnología.
Mientras en algunos países de la región como Brasil, México y Colombia, existen programas institucionales de telemedicina, en Venezuela la adopción ha sido más lenta debido, probablemente, a la realidad social y económica del país con una conectividad limitada. Según portales digitales, mientras el mundo supera los 6 mil millones de conectados a través de internet, en Venezuela 6 de cada 10 personas tienen acceso a internet, pero aun así, WhatsApp se ha convertido en la “sala de espera digital” más concurrida.
El médico venezolano, es único y particular, sigue siendo humanista y nuestros compatriotas así no los han hecho saber, cuando presenta alguna afección de salud, en cualquier parte del mundo donde se encuentren y buscan la manera de poder conectar con cualquiera de nosotros, para obtener orientaciones en relación a su enfermedad.
La era digital llegó para quedarse y seguir evolucionando, no para “deshumanizar” a los profesionales de la salud. Todas estas herramientas tecnológicas ayudan a complementar la atención de los ciudadanos, cuando se usan adecuadamente. La tecnología no viene a reemplazarnos, sino a ayudarnos a ser mejores médicos y brindar atención y acompañamiento en lugares donde antes no podíamos.
Nuestro corazón, nuestra esencia sigue intacta, desde el momento que asumimos esta responsabilidad de escuchar, examinar y acompañar a nuestros pacientes. Nuestra misión, en la relación médico-paciente, es lograr que las pantallas y la tecnología no nos alejen, sino nos acerque aún más a quien así lo necesite.
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