La actriz Marielena Dávila escribió una carta sobre la polémica familiar que ha vivido junto a su padre Guillermo Dávila con quien no tiene comunicación desde hace ocho años.
«He guardado silencio durante muchos años, porque nunca me ha interesado herir a nadie aun cuando me hirieron a mi primero. Me sorprende ver a un padre hablando despectivamente de su propia hija y que aun así algunos lo defiendan. Siempre pensé que, sin importar cualquier problema personal, en público nos cuidábamos mutuamente», indicó.
Destacó que como se dijeron cosas que no son ciertas, prefirió contar su «verdad».
«Primero, desde niña mi sueño más grande fue tener una relación paternal sana. No tenerla ha sido el camino más duro que me ha tocado caminar. La presencia física, un momento, o una foto, no significan nada si detrás de eso hay abuso emocional, malos tratos, rechazo, y manipulación. Segundo, sí es cierto que ya no tengo una relación paternal. Lo que no se mencionó, fueron las décadas que pasé intentando sanar la relación. Rogando por una
conversación, y si no se podía en persona, lo intentaba por llamada, y si no, por mensaje de texto, y si no, escribía cartas», recordó.
En ese sentido, sostuvo que pasó toda su vida intentando arreglar algo que ella no rompió. «Hasta que entendí que una relación es de dos, y que necesita de dos personas dispuestas a hacerla sana. Entendí que la única manera de sostener la relación era aceptando abuso emocional, y eso no es amor. La distancia no tiene nada que ver con castigar a nadie, y tiene todo que ver con protegerme a mí. Al fin dejé de vivir con miedo, dejé de sobrevivir, y empecé a vivir, a florecer», expresó.

MARIELENA DÁVILA SOBRE LOS OTROS HIJOS DE GUILLERMO
Marielena manifestó que jamás sería capaz de alejarse por la existencia de otros hijos. «A mí también se me negó la verdad de otros hijos durante muchos años. Una de esas veces me enteré leyendo el periódico cuando yo era adolescente. Siempre quise que ninguno de ellos sufriera, y que recibieran el amor, la protección y el reconocimiento que merecen. Que todos pudiesen construir vidas sanas y felices lejos de cualquier dolor paternal», comentó.
«No me sorprende que se haya hablado negativamente de mí, eso dice todo de quien lo dice y nada de mí. Hay personas que no son capaces de enfrentarse a sí mismas, y prefieren desacreditar a otros en vez de asumir sus responsabilidades. Todos cometemos errores, pero existen personas que prefieren perderte, que reconocer el daño que te han hecho. Y al final del día, uno cosecha lo que siembra», dijo.
A su juicio, los padres que han ejercido dinámicas emocionales dañinas pierden la relación con sus hijos adultos «porque no son capaces de validar el dolor de sus hijos, de escuchar con honestidad, ni de responsabilizarse por cómo los hirieron. Esto nunca se trató de pasar factura eternamente».
EL DOLOR
«Yo sí quería una relación, pero sana. Y nunca pedí gran cosa, solo un reconocimiento del dolor causado, y una promesa de ser mejor en el presente. Eso nunca llegó, y está bien. Ya no me duele, y ya no lo necesito. La paternidad no se define por un título, sino por el amor, la protección, y la reciprocidad. Los hijos no se alejan de vínculos amorosos, se alejan cuando permanecer implica seguir siendo lastimados», agregó.
Ante esto, Marielena apuntó que no le corresponde cargar con las consecuencias de decisiones y conductas que no fueron suyas.
«Esto no es un capricho ni una reacción pasajera. Tras décadas de dolor, no existe ni existirá reconciliación. Parte de sanar es proteger a la familia que estoy construyendo y a mis futuros hijos de vivir lo que yo viví.
Estoy muy orgullosa de haber sanado y de la paz que he logrado después de décadas de trabajo interno. Ya no guardo rencor, y perdoné absolutamente todo hace mucho tiempo. La vida es más bonita y más ligera así. Pero perdonar todo lo sucedido en el pasado no significa aceptar malos tratos en tiempo presente. A veces la decisión más adulta es dejar de intentar salvar un vínculo en el que constantemente tienes que traicionarte. Eso aplica a relaciones románticas, amistosas, y familiares», sentenció.
Ver esta publicación en Instagram
EL MENSAJE A SU MADRE
Asimismo, aprovechó la oportunidad para enviarle un mensaje a su madre, Chiquinquirá Delgado. «Con mi madre siempre voy a estar agradecida por protegerme, y por sacarme adelante como tantas otras mujeres que luchan por sus hijos. Mi madre jamás me habló mal de nadie, yo crecí y solita me di cuenta de todo. Mi mamá es mi héroe, y es la mujer más increíble y trabajadora que he conocido en mi vida. Sé que muchas mujeres, esposas, e hijas han vivido la misma historia, que me entienden, y que se sienten igual que yo», afirmó.

«Un padre es el primer amor de una hija, y durante muchos años creí que yo no era merecedora de recibir amor. Pasé muchos años sin ningún tipo de autoestima ni amor propio. Me tomó décadas de terapia aprender a amarme, en muchos momentos cuestioné incluso por qué llegué a nacer. Fueron los años más oscuros de mi vida, pero ya quedaron atrás», concluyó.

