Recientemente se han detectado casos de mal de Chagas en el país por frutas o alimentos contaminados generando preocupación en la población.
Sin embargo, la presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, Dra. Marbelys Hernández, indicó durante una entrevista ofrecida a Caraota Digital que «el peligro real no es la fruta en sí misma, sino el estado en el que se procesa, el aseo que se tenga y el lugar donde se preparan los jugos o bebidas callejeras».
«Los jugos artesanales callejeros representan el mayor factor de riesgo. Al consumirlos en puestos ambulantes, quioscos o ventas informales en la calle, el consumidor no tiene garantía de que la fruta haya sido rigurosamente lavada, desinfectada, inspeccionada o pelada adecuadamente antes de ser triturada», comentó.
En ese sentido, sostuvo que si un chipo defecó sobre la fruta o quedó atrapado accidentalmente en el mazo de frutas y se licuó entero, el parásito pasa directamente a la bebida.
«Se sugiere en estos momentos evitar consumir jugos, batidos o concentrados de frutas crudas preparados en la calle o en comercios y en su caso, deben consumirse fruta entera en casa, donde es seguro siempre y cuando se sigan los protocolos de lavado y preparación rigurosos», dijo.
LAS FRUTAS DE MAYOR RIESGO
Asimismo, mencionó que los triatominos (chipos) «se sienten atraídos por el olor de ciertas frutas dulces, la humedad y los azúcares».
«Las investigaciones del Instituto de Medicina Tropical de la UCV y la experiencia epidemiológica de estos expertos apuntan a los siguientes alimentos de mayor riesgo: Frutas de pulpa blanda azucaradas (guayaba, mango y pomarrosa, parchita y en otros países incluso el açaí). En esos casos, el chipo puede ocultarse dentro de las frutas maduras o en los racimos durante la noche, o bien transitar por superficies donde deja sus heces fecales cargadas de parásitos», acotó.
LOS SÍNTOMAS
Hernández mencionó que los síntomas más comunes de la Enfermedad de Chagas se clasifican según la fase en la que se encuentre el paciente.
- Inicialmente en la Fase Aguda (semanas o meses tras la infección). Los casos por transmisión oral presentan una sintomatología más florida, sistémica y más severa que incluye: Fiebre persistente, edema facial y palpebral (hinchazón marcada en la cara y párpados), mialgias (dolor muscular), artralgias, cefalea, hepatoesplenomegalia y manifestaciones cardiovasculares graves como: Miocarditis aguda, taquicardia, derrame pericárdico e insuficiencia cardíaca aguda (causa principal de morbimortalidad en esta fase). En la vía vectorial clásica suele observarse la puerta de entrada local que se llama chagoma de inoculación o el clásico Signo de Romaña si es periocular. En la transmisión oral no se presenta el signo de Romaña ni el chagoma cutáneo.
- En la Fase crónica, años después, si no se trata puede haber una cardiopatía chagásica crónica con Arritmias graves (bloqueos auriculoventriculares, extrasístoles), insuficiencia cardíaca congestiva, cardiomegalia y riesgo de muerte súbita, dilatación del esófago y del colon.
EL CONTAGIO
La doctora mencionó que las formas de contagio son:
- Vectorial (Clásica) mediante insectos triatominos vectores (conocidos popularmente en Venezuela como chipos, géneros Rhodnius, Triatoma y Panstrongylus).
- Oral (de relevancia en brotes recientes) que ocurre por la ingestión de alimentos o bebidas contaminadas con heces o trituración accidental de chipos infectados (ej. jugos artesanales de frutas mal lavadas o dejadas a la intemperie), vía que suele generar brotes familiares o grupales con cuadros de gran severidad y alta carga parasitaria.
- Puede trasmitirse también por transfusiones, trasplantes y de forma congénita o vertical de la madre infectada al feto.
Sin embargo, aclaró que la Sociedad Venezolana de Infectología, al igual que otras sociedades científicas, al no laborar como entes de salud pública directos no dispone de registros oficiales sobre los casos en tiempo real.
¿CÓMO ESTA ENFERMEDAD PUEDE INFLUIR CON NUESTRA COTIDIANIDAD?
La Dra. Marbelys Hernández manifestó la vía oral del Chagas transforma la dinámica de contagio de una persona a grupos o familiares (brotes de fuente común) lo que ciertamente impacta la vida diaria de las siguientes maneras:
- Cambios en hábitos alimenticios y de consumo fuera de casa pues ahora uno suele desconfiar más y extremar precauciones con el consumo de jugos, batidos o concentrados preparados en la calle, colegios, plazas, entre otros, especialmente si se elaboran de forma artesanal.
- Vulnerabilidad en entornos urbanos y escolares: Al tratarse de alimentos contaminados, los afectados suelen ser grupos enteros (familias o compañeros de trabajo/escuela) que consumieron un mismo alimento en un momento dado, generando alarma médica rápida.
- Confusión diagnóstica inicialmente: Como los síntomas iniciales imponen una fiebre alta prolongada, malestar general y dolor muscular, en un contexto tropical como nuestro país, suele confundirse por ejemplo con el dengue, retrasando la sospecha no acudiendo al médico oportunamente o de acudir quizás no se plantee de inicio sea clínica de Chagas si no se interroga a detalle por el antecedente alimentario.
- Ansiedad y control de vectores en casa pues la presencia de luces artificiales en zonas urbanas cercanas a áreas verdes en el caso de Caracas (como el Waraira Repano/El Ávila en Caracas) atrae a los chipos hacia las viviendas. Esto condiciona en la cotidianidad exigirse mallas protectoras en ventanas, revisión de rincones y precaución extrema en el medio ambiente y pudiera generar ansiedad o miedo en las personas.

