Un agente del FBI, fuera de servicio, abatió a un venezolano de 27 años en un sector adyacente a una de las rampas de salida de la autopista Dan Ryan en Chicago, luego de un tiroteo.
El migrante venezolano respondía al nombre de Oscar D. Isaya-Corrales, quien murió en el sitio tras recibir unos 11 disparos, según contó Joe Ramírez, residente del área a Telemundo.
Tras su muerte iniciaron dos investigaciones por separado para esclarecer lo ocurrido por parte del FBI y el Departamento de la Policía de Chicago (CPD).
El FBI emitió un comunicado indicando que un agente del FBI regresaba a casa solo en un vehículo oficial alrededor de las 5:30 p.m. cuando vio a Oscar Corrales, de 27 años, disparar al menos dos veces contra «un grupo de personas inocentes». Un alto funcionario declaró a ABC News que dicho grupo era un campamento de personas sin hogar.
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Ante esta situación, el agente habría salido de su vehículo y disparó en contra del venezolano «para detener la amenaza en curso».
Isaya-Corrales fue auxiliado por paramédicos y trasladado de urgencia al Hospital Stroger, donde los médicos de guardia certificaron su deceso a causa de múltiples impactos de bala.
El concejal Byron Sigcho-Lopez también ofreció una versión sobre lo sucedido. «Lo que pudo haber sucedido es que hubo un tiroteo antes, tal vez cerca de la autopista. Alguien escuchó disparos y luego, cuando los vecinos salieron, vieron un vehículo que ahora sabemos que era el del agente del FBI que salió y disparó a alguien que iba en una bicicleta eléctrica», dijo Sigcho-Lopez.
El venezolano no tenía hogar oficial, y un albergue figuraba como su domicilio. En mayo lo habían detenido por hurto en una tienda. Además, encontraron en su posesión un pasaporte guatemalteco que no le pertenecía.

